Nuestro colegio cumple 50 años educando y formando buenas personas. Algunos testimonios de ex alumnos se dan a conocer a continuación.

Fuente: El Tipografo

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Sergio Arriaza: “Me dieron el impulso para lograr cosas en la vida y no quedarme estancado”

El actual gerente corporativo de supermercados Cugat, Sergio Arrianza, se refirió a su paso por el Colegio Instituto Rancagua, a los años en los cuales estuvo ahí y cómo recuerda las enseñanzas y valores que le entregó el establecimiento para ser lo que es hoy y desempeñarse en su rubro, la ingeniería comercial. Asimismo, destacó que hasta ahora conserva la amistad que cosechó cuando era estudiante, amigos que hasta ahora se reúnen para hablar del colegio y en qué están ahora.

“Mi paso por el colegio fue muy importante en mi vida escolar. Yo llegué en séptimo básico, fue una experiencia bien importante porque venía de un colegio municipal y cuando llegué al colegio me pasó que con los años he valorado conocer otro mundo que me abrió algo distinto, porque habían compañeros que tenían otra realidad y al saber eso a uno se le abre el apetito de saber que el mundo no es tan pequeño”, indicó.

En ese sentido, manifestó que el establecimiento lo orientó, guió y entregó aptitudes que hasta ahora practica. “Me dieron el impulso para lograr cosas en la vida y no quedarme estancado, entonces mi paso por el colegio fue muy importante. También recuerdo la vida familiar que había, todavía me junto con mis compañeros de colegio, he conservado los mejores amigos hasta el día de hoy”.

Si bien su profesión fue algo que siempre tuvo claro, recordó que al entrar a Enseñanza Media le hicieron un test para ver sus habilidades, sin embargo, las matemáticas y la ingeniería comercial eran su foco. “Pese a esto, en mi formación mi profesor de matemáticas influenció en mi parte académica, donde hasta ahora agradezco que vieran mi potencial y reforzar los contenidos de mayor complejidad, lo cual me ayudó para poder desarrollarme en la universidad”.

Es por esa razón que su mensaje a las nuevas generaciones es claro. “Uno cuando es joven no valora el tiempo y yo los llamaría a apreciar los valores y contenidos, como también aprovechar las horas y estudiar, porque ese es el momento para aprender. Si aprovechan el tiempo en lo que corresponde tienen el 80% del éxito asegurado”.

Actualmente Sergio Arriaza es gerente corporativo de supermercados Cugat y está a cargo de la parte inmobiliario y supermercado, en las dos áreas de negocio y retail. Para llegar a estar a cargo del control y gestión tuvo que recorrer un largo camino, 10 años, trayecto que lo tiene satisfecho de lo que ha logrado.

 

 


 

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Francisca González: “Confiaron en mis capacidades y me apoyaron para lograr mis metas”

Médico veterinaria de la Universidad de Concepción, Francisca González actualmente trabaja en el Parque Zoológico Buin Zoo, en el área de educación ambiental. En 2009 egresó del Colegio Instituto Rancagua, establecimiento que la forjó en valores y encaminó en su vocación que le ha permitido viajar por distintos rincones de Sudamérica, ya que a su juicio “viajar es una manera única de aprender”.

Sobre su paso por el colegio, sus recuerdos se remontan a sus profesores, donde destaca a los docentes de Filosofía, Alison Zepeda; de Historia, Luis González; y Artes Visuales, Sergio Evans; quienes a su manera la orientaron a seguir su camino y a emprender en su vocación que desde muy pequeña tuvo clara. “Se encargaron de hacernos reflexionar sobre estos temas y reforzarlos”. Agrega que “crecí en una familia donde mi padre, hermano y amigos comparten mi profesión, todos son médicos veterinarios, por lo que mi profesión la decidí desde muy pequeña, pero lo que si me sirvió (el colegio) fue que me incitaron a lo que yo quisiera estudiar lo lograría, confiaron en mis capacidades y me apoyaron en mi formación para lograr mis metas”.

Es por esa razón que su mensaje para las próximas generaciones del colegio Instituto Rancagua es claro. “Confíen en si mismos, cada uno tiene las capacidades y solo deben desarrollarlas. Al confiar en uno mismo se pueden lograr las metas, absorber las enseñanzas que los profesores entregan, no solo sobre las materias, sino también, sobre la vida y siempre intentar ser una mejor versión de uno mismo”.

La profesional recordó además, a una ex alumna de su generación y un docente que estuvo presente en su carrera estudiantil. “Personalmente no olvidaré a un gran maestro que ya falleció, Don Rubén, y como generación 2009 no olvidaremos a Paula Valentina Jiménez, una compañera muy alegre; quien ya no está con nosotros”.

Francisca se tituló el 2014 de la Universidad de Concepción de la carrera de Médico Veterinario, profesión que la marcó desde pequeña. Actualmente se desempeña como educadora ambiental del Parque Zoológico Buin Zoo y su vocación la ha ajustado a uno de sus mayores hobbies, viajar. “Me he dedicado a viajar por distintos rincones de Sudamérica, absorbiendo el conocimiento de la gente y de los diversos parajes. Viajar es una manera única de aprender”.

 


 

 

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Renata Olmos: “Tuve profesores excelentes y gracias a ellos se formó parte importante de mi carácter”

La comunidad escolar es uno de los recuerdos que más destaca Renata Olmos de su paso por el Instituto Rancagua. “Tuve profesores excelentes y creo que gracias a ellos se formó parte importante de mi carácter”, sostiene. Es por eso que destaca el apoyo de los profesores, quienes “nos enseñaron la importancia del compañerismo y muchos valores que hasta hoy son parte central de mi compás moral”.Recuerda además, que uno de sus profesores favoritos era quien impartía Filosofía. Junto con esto también destacó los valores que recibió en su enseñanza, la cual también se vio reflejada a la hora de elegir una carrera. “Lo que más rescato de mi época escolar era el orden y la disciplina. Aunque en aquel tiempo me parecía una molestia y no le encontraba sentido, ahora valoro que nos hayan obligado a usar el uniforme y a ser ordenados; el que se nos haya inculcado el respeto por la autoridad y entre nosotros como compañeros”.

Sobre la enseñanza que forjó su actual profesión, Renata Olmos destaca que “tuvimos unas profesoras de inglés excelentes, quienes me dieron un tremendo empujón en el idioma. Miss Cristina se dio cuenta pronto de mi habilidad en el inglés y me dio tareas y trabajos extra que ayudaron a mejorar mi dominio en el idioma. Cuando entré a la Universidad ya hablaba inglés de manera fluida”.

Es por esa razón que el mensaje a las nuevas generaciones se basa en disfrutar cada etapa. “Me hubiese gustado que alguien me dijese cuando era niña que hay que disfrutar esta época al máximo y si bien es importante estudiar y tener buenas notas, el saber qué estudiar y enfocarse en entrar a la Universidad no debe ser lo más importante. La vida da muchas vueltas y el camino hacia lo que finalmente quieres hacer con tu vida se construye mientras vas andando. Creo que es importante aprovechar las oportunidades y no tener miedo al cambio”.

Pero no todo fue estudio, ya que Renata recuerda anécdotas y travesuras con sus compañeras. “Estaba en quinto básico cuando hacíamos gimnasia con las niñas de sexto en un gimnasio externo. Mientras nos cambiábamos de ropa una de las niñas de sexto sacó un cigarrillo y empezó a fumar, dijo que su mamá le había dado permiso y si alguien quería probar. Finalmente hizo circular el cigarrillo y cuando llegó mi turno, y apenas había tomado el cigarrillo, entró la profesora y nos pilló”.


 

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Carolina Suazo: “Recuerdo el compañerismo y la voluntad para lograr propósitos”

Carolina Suazo es empresaria y dueña de la óptica San Martín, ubicada en el edificio Cobrecol, en pleno centro de Rancagua. Sin embargo, antes de emprender este desafío, ejerció por años la pedagogía en el colegio Instituto Rancagua, establecimiento del cual también es ex alumna y hasta ahora mantiene los recuerdos de infancia y anécdotas. Incluso con sus ex compañeros hasta el día de hoy mantiene contacto.

En su paso por las aulas, su mejor recuerdo tiene que ver con el trato que recibió de parte de la comunidad escolar. “Siempre está presente la buena disposición, la entrega de la directora y los profesores del establecimiento”. Junto a ello, destacó algunos valores como “la rectitud, el compañerismo y la voluntad para lograr propósitos”.

Si bien Carolina se desempeña como empresaria, su vocación siempre ha estado ligada a la pedagogía, razón por la cual decidió estudiar para ser profesora de educación básica. Tras egresar de la carrera su primer trabajo fué en el colegio Instituto Rancagua, lugar donde además de enseñar, pudo transmitir los valores que a ella le plasmaron en sus años de estudiante. “Yo estudié pedagogía básica y ejercí por 7 años en el Instituto Rancagua, lugar del cual tengo muy buenos recuerdos. Ya cuando iba a egresar de la carrera tenía mi puesto de trabajo y ahí ya estaba considerada, tengo muy buenos momentos con los compañeros y colegas que hasta hoy somos cercanos. Siempre me gustaron los métodos de enseñanza y los valores”, asegura.

Es por esta razón que su mensaje es claro para las nuevas generaciones, tanto para las que recién empiezan su camino escolar como para las que se aprontan a egresar. “Aprovechen todas las oportunidades que da el colegio, tanto en la parte educativa como los aprendizajes y los valores que transmiten”.

Una de las más grandes anécdotas que Carolina recuerda con humor en su paso por el establecimiento se remonta a sus primeros años en el colegio, cuando una profesora la sorprendió copiando y, debido a eso, fue evaluada con una baja calificación.

“Estaba en kinder y tenía una prueba de las vocales. En ese momento las olvidé y una de las profesoras me sorprendió copiando del cuaderno lo que no recordaba, razón por la cual ella decidió ponerme una nota cero y una anotación”, recuerda.


 

 

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Marcela Fuenzalida destaca “compañerismo y buena disposición de profesores” en Instituto Rancagua

“Recuerdo lo cercano que éramos con mis compañeros, lo bien que lo pasábamos en las actividades, como aniversarios y peñas”. Así recuerda Marcela Fuenzalida, ex alumna del colegio Instituto Rancagua, su paso por este tradicional establecimiento.

Por estos días se desempeña como líder de Procesos en la empresa Agrosuper y rememora con nostalgia sus cuatro años en la institución.

“Esa buena onda se siente hasta el día de hoy cuando uno se encuentra con ellos después de años sin vernos y todavía se siente ese cariño”, asegura la profesional. Otra de las cosas que destaca de sus años escolares es “el compañerismo que había  y la buena disposición  de los profesores en explicarte nuevamente alguna materia que no entendiste, aunque fuera en su horario de colación. Realmente tenían vocación”.

Marcela tras egresar del colegio eligió estudiar una carrera ligada a los números, pese a que también pensaba en dedicarse a algo relacionado con las humanidades. Es por esa razón que destaca la                     formación entregada por el establecimiento, la cual se ve reflejada en su actual profesión.

“Yo estaba bien confundida con mi vocación, me gustaban dos carreras totalmente diferentes, estaba entre estudiar Psicología o Ingeniería Comercial, es ahí donde destaco la orientación de dos grandes docentes que tuve, quienes me orientaron a que eligiera mi carrera respecto a las habilidades que tenía más desarrolladas, en este caso el área matemática”, indicó.

Es por esa razón que a las nuevas generaciones les hizo un llamado a aprovechar el paso por el establecimiento y a no presionarse si es que aún no definen su vocación.

“Vivan y aprovechen el paso por el colegio, sobretodo la enseñanza media, es muy corto ese tiempo. Disfruten, no se presionen si no tienen su vocación clara, mediten, piensen, averigüen posibilidades, recuerden que es lo que harán por el resto de su vida. Si no entran inmediatamente a la universidad, relájense, hay tiempo y maduren las posibilidades para poder tomar la mejor decisión”.

En su paso por el Instituto Rancagua recuerda una de las anécdotas que hasta ahora la hace reír, que ocurrió en medio de un certamen que debía dar de Biología. “Recuerdo los últimos días de clases  y los últimos certámenes, estábamos en recreo y nos tirábamos bombitas de agua. Unos compañeros se pusieron de acuerdo y me mojaron entera, luego del recreo tuve que realizar el certamen en el patio, al sol, porque estaba toda empapada y el profesor no me dejó entrar. Menos mal que vivía cerca del colegio y me pudieron llevar ropa y terminar el certamen en la sala de clases”.


 

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Paulina Vilches recuerda sus años en Instituto Rancagua: “Aprendí a superarme y a no competir con el resto”

La actual jefa de la Unidad de Transparencia del Departamento Jurídico del Gobierno Regional Metropolitano, Paulina Vilches, recuerda su paso por el colegio Instituto Rancagua, donde cursó desde octavo básico hasta cuarto año medio.

“Éramos un colegio muy unido”, recuerda con alegría. Destaca que los cursos eran de pocos alumnos lo que “hacía que la educación fuera más personalizada”.

Además, “nos permitía conocernos entre todos e interactuar como equipo. Tuve una muy buena experiencia en general y tengo amigos que conservo desde ese primer día de clases”, asegura.

La decisión de trabajar en el servicio público, Paulina la atribuye a los valores que aprendió en el Instituto Rancagua, donde destaca la superación personal: “Aprendí a superarme y a no competir con el resto,  me enseñaron que la competencia es con uno mismo y eso me ha servido hasta hoy. El valor de la lealtad, la amistad, el compañerismo y la responsabilidad son valores que atesoraré por siempre”, señala.

Recuerda que su vocación estuvo siempre clara, pero que el Instituto Rancagua la guió para encauzar  sus inquietudes de adolecente. “El colegio fue clave en el sentido de dirigir mis objetivos, y ayudarme a descubrir mi profesión ideal en función del servicio público. Eso me ayudó a tomar la decisión final.  Soy administrador público, licenciada en Ciencias Políticas. Eso cumple con mis expectativas y puedo desempeñarme en el ámbito social”, señala orgullosa.

Es por esa razón que el mensaje para las futuras generaciones del colegio Instituto Rancagua es claro: “Respeten las tradiciones y cuiden el lugar y el prestigio del colegio, preocupándose del rendimiento y la excelencia académica, para conservar la imagen de un establecimiento que marcara sus vidas profesionales”.

Como no todo fue estudio en su paso por el colegio, Paulina recuerda una de las anécdotas que vivió junto a sus compañeros.

Un día tuvieron la opción de salir antes de clases y habían planeado con sus amigos no irse inmediatamente a sus casas, pero recuerda que solo “algunos pudieron” lograr ese objetivo, ya que los planes “se vieron frustrados cuando el director nos solicitó que esperemos hasta que nos fueran a buscar los apoderados para asegurarse de que llegáramos bien a nuestras casas”.

Recuerda que con sus compañeros no alcanzaron a avanzar ni una sola cuadra antes que los llamara el director para que se devolvieran al colegio. “Era demasiado bueno para ser verdad”, señala con nostalgia.


 

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Ex alumno Instituto Rancagua Jefry Pitronello: “Los mejores momentos de la infancia son en el colegio”.

Hay recuerdos y momentos en la vida que son difíciles de olvidar. Para Jefry Pitronello, ingeniero comercial y actual gerente de Exportaciones de la viña boutique Valle Secreto, su paso por el colegio Instituto Rancagua es algo que perdura en el tiempo y que recuerda como si hubiese sido ayer cuando jugaba a la pelota con sus amigos; quienes aún son parte de su vida pese al tiempo.

Jefry llegó en primero básico a este tradicional establecimiento y se mantuvo hasta egresar de cuarto medio. “Los mejores momentos de infancia son en el colegio, mi grupo de amigos más cercano lo tengo desde ahí y  mis mejores seis  amigos los conocí entre primero y sexto básico, quienes están hasta el día de hoy y nos juntamos dos veces al mes”.

Los profesores son un pilar fundamental en cada establecimiento, es por eso que a la hora de destacar valores, recuerda los enseñados por sus docentes en cada etapa escolar.

“En cuanto a valores,  aprendí mucho porque de partida en la básica nos inculcaron el trabajo en equipo, a protegernos entre compañeros y que nadie nos pasara a llevar. Estoy hablando desde las habilidades blandas. (…) Si alguien se caía había que esperarlo para seguir adelante”.

El deporte fue uno de los pilares fundamentales en su formación, sin embargo, donde vivió una de las anécdotas que más recuerda. “Cuando estábamos en la básica y jugábamos vóleibol o fútbol por el colegio, me acuerdo que siempre quedábamos fuera en las primeras rondas y nos iba súper mal. Ya cuando estábamos en la enseñanza media ganamos el único campeonato interescolar que tiene el colegio, y lo ganó el equipo de nosotros”.

Si bien Jefry actualmente se desempeña como ingeniero comercial, no oculta su interés por la medicina.

“Yo estuve en la parte de ciencias y cuando yo salí del colegio iba a estudiar medicina, de hecho creo que salí con promedio 6,8 o 6,7 en los electivos y esa era mi carrera, había quedado en la Universidad de Concepción, pero por temas relacionados por mi familia decidí estudiar ingeniería comercial”.


 

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Gerardo Carvallo y sus años en Instituto Rancagua: “Recuerdo una comunidad escolar muy cercana”

Mientras va pasando el tiempo, los recuerdos vienen a nuestra mente y nos remontan a esos años en que el colegio era una parte muy importante en nuestras vidas.

Gerardo Carvallo, prestigioso notario y ex alumno del colegio Instituto Rancagua, recuerda su paso por el establecimiento que lo llenó de momentos inolvidables y de valores para su desarrollo académico y profesional.

“Recuerdo a todos mis profesores y compañeros, y a quienes dirigían el establecimiento; también recuerdo a una comunidad escolar muy cercana y familiar, donde los hermanos de mis compañeros eran, a su vez, compañeros de mis hermanos, de manera que muchos nos conocíamos como grupos familiares”, recuerda Gerardo.

El notario destaca la cercanía que existe entre su familia y este tradicional colegio: “En nuestro caso fuimos 5 hermanos estudiando simultáneamente, lo que nos mantuvo ligados al colegio como familia por muchos años, con los mejores recuerdos. Había compañerismo”.

El ex alumno del Instituto Rancagua asegura que “del colegio conservo amigos por 30 y 40 años”.

Dentro de los valores que aprendió en sus años de estudiante, rescata “la disciplina y el orden”, donde “se notaba esmero por formar alumnos disciplinados, que junto a los valores que me dejaron mis padres, influyeron en mi personalidad. No solo había preocupación por transmitir conocimientos en las respectivas asignaturas, sino que se buscaban formar personas integrales”.

Además, destaca que su paso por el establecimiento lo ayudó en su formación y en saber qué elegir para trabajar el resto de su vida.

“Sin duda la enseñanza recibida influyó en mi posterior formación profesional.  Fue en este colegio donde recibí la base para desarrollar mi vocación humanista. Cuando en algún momento tuve dudas entre humanismo o ciencia, encontré el apoyo necesario para seguir el camino correcto”, asegura.

Es por esa razón que para las futuras generaciones su mensaje es claro y motivador: “Las oportunidades se dejan alcanzar por quien las persigue. Se deben trazar metas, y para lograr que se cumplan, necesitarán trabajo constante,  disciplina,  honestidad y respeto.  Es importante querer a su colegio, pues en él encontrarán las primeras herramientas para enfrentar sus desafíos;  y los insto a disfrutarlo, porque en él pasarán algunos de los mejores años de sus vidas”.